2005-03-29

Sin Telón II - Regreso a los escenarios

Apenas poco más que una semana atrás volví a ser un groupie de Baccarat en el exilio (exiliado en el Anonimato). La cosa con el fuego en la capital estaba jodida, y los incendios se sucedían en los lugares más inesperados. En materia de seguridad un recital de Baccarat no puede ser tomado a la ligera, no cuando las bellas Vanesa y Adriana habían estado jugando con peligrosas estrellitas navideñas pirotécnicas (o pirotrágicas?) en el show del 18 de diciembre.

Desde el principio del año la cartelera de espectáculos en la capital fue bastante pobre. No tanto en costas más ignífugas donde los índices de combustión de textiles, cartones corrugados y telgopores se mantenían en sus niveles históricos. De la poca oferta, un lugar con propuestas interesantes fue El Club del Vino, que durante todo el verano ofreció interesantes recitales de Me Darás Mil Hijos y Baccarat.

"No ¿sabés qué? no estamos tomando reservas todavía porque no sabemos si se va a hacer. Llamá el mismo viernes."

"¿Sabías?. No va a haber espectáculos durante todo Enero"

"Llamá a partir del jueves."

"No, se canceló para esta semana. Pasa para la que viene, con suerte."

"No va a haber espectáculos en Febrero."

"Esta semana no se hace, esperemos que la próxima sí."

El Club del Vino mantuvo una oferta (la palabra clave es "oferta", ergo las negritas) interesante durante todo el verano. Dejando de lado el respeto que tengo por ese espacio artístico, creo que en plan de programar propuestas ficticias bien podrían haber anunciado recitales más espectaculares... un unplugged económico de Lenny Kravitz, Paella-Show con Elton John, catch entre los hermanos Gallagher de Oasis, o el reencuentro de los Beatles (vivos y muertos).

Otra propuesta de matices ficticios anunciada en estos días es un recital del grupo Callejeros a beneficio de sus víctimas.

2005-03-09

Sin Telón I - Monja y Perro

La primer escena es en exteriores, por la mañana. Camino con Dina hacia la parada de colectivo. Los dos miramos atentos a una monja paseando a un perrito.

Uno de los dos dice: "No sabía que las monjas podían tener perros."
La monja contesta: "¡Pues claro que sí!"
No, la monja no contesta, sigue de largo y la conversación nunca llega a sus oídos porque sucede suficientes segundos en el futuro. El público sigue el camino de Dina y Eric, la monja sale de escena sin hablar.

- "Claro que pueden. Hay tanto que no pueden hacer... pero al menos un perro tienen que poder tener."
- "Por ahí no pueden tener un perro macho."
- "¡Sí, seguro pueden! ¿No podés imaginar un convento con criadero de animales? Necesitan los dos sexos."

No queda claro quién dice qué, y así es mejor. Pero frente al público hay que desambiguar de alguna manera la conversación.

...

- "Es gracioso el lugar que les toca a las monjas en la estructura clerical... son algo así como las porristas de los curas."