Buenos Aires a Pata VI - En el mismo lugar
Esta mañana vencía mi humilde marca de 5 minutos corriendo sobre la cinta; nueva humilde marca: 7 minutos.
La performance depende de varios factores. Principalmente la música, que en general no es motivadora, e incluso induce a la lesión muscular si la canción no es la correcta. Y después está el ensordecedor ruido mental.
Me caigo. Estoy muy cansado, estoy pisando mal y me estoy yendo para la izquierda, la derecha. Me voy a pisar un pie con otro, no aguanto, tengo que tener cuidado de no seguir y lastimarme. Todavía falta la mitad del tiempo. Me aburro ¿Y la música? No, no tengo que mirar cuanto falta. Miro la velocidad, siempre el mismo número, fijo. 6. 6 no es buen número, la tendría que poner en otro. 7. Bueno, abandono. No voy a aguantar mucho más. No quiero ser tan flojo. ¿Me iré a desmayar?
Hoy me concentré en el ritmo hipnótico combinado de mis pies y mi respiración fuerte y lenta. Ahí encontré un puntito en la pared en el que concentrarme: Era Kundalini. Kundalini, la serpiente que según los hinduístas se enrosca al fondo de nuestra columna y asciende vibrante conforme adquirimos la iluminación. Era un puntito porque yo la miraba desde arriba mío a través de mi cabeza; lejanísima. La miraba desde abajo mío y era un puntito también; lejanísima. Un aleph ofidio, si te va Borges.
¡Uy, Bruce Springsteen! You can't start a fire. You can't start a fire without a spark. This gun's for hire, even if we're just dancing in the dark.
En ese momento en la tele advertían sobre los riesgos de aspirar aerosol matabichos alucinógenos, o algo así, sin saber el saque que te podés dar con una cinta de ejercicios.


