Postales de Año Nuevo III
Las calles de la ciudad se deforman por un gelatinoso calor de 36 grados. El olor del día es a ranciedad, a podredumbre, a basura al sol. ¿Otra vez conflicto con los recolectores de basura? ¿Conflicto con los distribuidores de productos lacteos? Todas las mañanas en el mini-super coreano que está a la vuelta de mi oficina los productos lacteos quedan del lado de afuera de la perciana cerrada un buen rato. Los empleados esperan junto a la leche y yoghurts que alguien venga a abrir, mientras la sagrada "cadena de frío" se rompe en mil pedazos. El olor en la ciudad podría ser el de las almas en pena de esas cadenas de frío, rotas en estos días más rápido que nunca.
Ya no compro yoghurt en ese super, pero queso untable sí. Si fuera al Jumbo que está a tres cuadras tardaría diez veces más, y mi espíritu boicoteador es lastimoso. Quisiera que alguien más organizara una protesta contra los lacteos maltratados, a la que me prendería gustoso. No sería puntualmente contra este supermercado porque todos los de la zona tienen igual negligencia respecto a la refrigeración de alimentos: las góndolas de congelados son tierra de nadie.
Y no me explico los quioscos. Aún en verano exhiben un 60% de cosas ricas con chocolate. Todo lo rico tiene chocolate. El chocolate al sol no rompe la cadena de frío, rompe la cadena alimenticia, la cadena evolutiva, la cadena del baño... la cadena que quieras. Aplaudo la gauchada de la firma Águila el año pasado, cuando hizo campaña para que los kioscos almacenen sus ricos alfajores-torta en la heladera, y la gente los coma fríos. Es eso o ir a Farmacity a comprar un chocolate bañado en aire acondicionado.



1 Comentarios:
todos mis alimentos salen del chino de aca a la vuelta... me van a crecer tentaculos?
horrorrrrrrrrr!
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